El residuo de cables de fibra óptica (FO) forma parte de uno de los desafíos en los tema ambientales que tiene el sector del TELCOM, siendo probablemente el residuo con mayor flujo de generación de sus operaciones; en la instalación de los cables muchas veces los retazos que quedan en los carretes implican un material que termina en los verederos, por lo menos acá en Sudamérica.
En ISAY también tenemos el mismo problema: los residuos de los retazos de cables en nuestra planta de cables DROP son su principal aspecto ambiental y hemos estado atentos a la evolución de I+D+i en el mundo y de dónde estarían los focos de la innovación que pudiesen existir para escalar un proyecto acá en Chile.
Todo indica que hay que buscar una solución común entre los actores del mercado y el objetivo de este artículo es entregar un breve análisis del estado del arte del tratamiento de estos residuos que consideró una investigación bibliográfica, intercambio de mails y conversaciones con actores relevante del mercado local.
El nivel de procesamiento actual de los cables de FO es muy limitado; los cables son tirados o quemados, sin reutilización de sus componentes. El único método de procesamiento existente es mecánico: una trituración que aísla sus componentes, pero la propia forma de producción de los cables impide que esta técnica sea eficiente; los cables contienen fibra de vidrio óptica, polietileno, geles, fibras de aramida y, en algunos casos de los más antiguos, aluminio o acero Xyz. La siguiente imagen muestra el perfil del cable y sus principales componentes:

En el proceso de trituración se reduce el cable y se aíslan los diferentes componentes, pero la resistencia de la aramida impide un corte duradero y el gel pega los pequeños trozos de material, lo que da como resultado una mezcla inútil de trozos.
El principal referente internacional corresponde al proyecto L-FIRE (Long Fiber Recycling) , proyecto de investigación a nivel europeo sobre el reciclaje de cables largos, que hace más de una década estableció los referentes técnicos del reciclaje basado en la valorización de sus componentes.
Su conclusión fue cambiar el paradigma de la solución, porque lo que propusieron es ir separando los diversos componentes, en una suerte de “logística inversa” del propio proceso de producción, lo que implica procesos a escala micro que lindan con los nanotecnología. Estos involucran una variedad de tratamientos nuevos:
- Liberación de gel para el reciclaje de fibras; en la eliminación del gel se puede basar en agregar un aglutinante de gel especial o usar un solvente químico.
- Delaminación de capas de plástico/metal con tecnología de desintegración por resonancia.
- Técnica basada en aire a presión para la eliminación de aramida.
- Separación tribo-eléctrica del plástico.
El proyecto europeo fue realizado a gran escala y permitió la activación de experiencias exitosas en el tiempo. Por ejemplo la empresa Littar, que promueve su propia innovación o la empresa holandesa Gaiker, que ha logrado establecer un estándar en la materia al desarrollar y lanzar al mercado soluciones con sistemas productivos que cuentan con los procesos para realizarlos.
El modelo de negocio que estaría detrás es la reconversión algunas PYME del sector TELCOM que pudiesen interesarse en emprender en este desafío y trabajando con algún centro tecnológico especializado en materiales, logre escalar la solución desde la escala de laboratorio. Habrá que seguir investigando el modelo que subyace e intentarlo en Chile.



